Bananas Ripe with Symbolism for Gonzalo Fuenmayor at the MFA
Boston Globe Review by Cate McQuaid
Bananos repletos de simbolismo según Gonzalo Fuenmayor en el Museum of Fine Arts
Por Cate McQuaid CORRESPONSAL DE GLOBE 23 DE JUNIO DE 2015
Los bananos son un tema central en "Gonzalo Fuenmayor: mitologías tropicales", una pequeña y provocadora exposición de dibujos, fotografías y videos en el Museum of Fine Arts. No son tan dulces e inocentes como uno podría imaginarse. Para Fuenmayor, que se crió en Colombia, acarrean una historia violenta y el choque de las culturas tropicales con las occidentales, invasoras y presuntas poseedoras de derechos.
Hace un siglo, la United Fruit Co. dominaba el comercio bananero, con plantaciones y redes de transporte en Sudamérica, Centroamérica y las Antillas. La empresa estadounidense ejercía gran influencia en algunos gobiernos, por ende el término "República bananera".
En 1928, los trabajadores de la United en Colombia hicieron una huelga con el fin de obtener mejores condiciones laborales. En el transcurso de unas pocas semanas, movido por el temor de una invasión de los Estados Unidos con el objeto de proteger los intereses de la empresa, el ejército colombiano disparó y mató a un número desconocido de obreros huelguistas, tal vez decenas, tal vez millares. El novelista colombiano Gabriel García Márquez llevó a la ficción el abominable acontecimiento, que llegó a conocerse como la Masacre de las bananeras en las últimas páginas de Cien años de soledad.
Fuenmayor, residenciado en Miami, estudió una maestría en la Escuela del Museum of Fine Arts (SMFA, por sus siglas en inglés), donde se le conocía como "el hombre de los bananos" porque los dibujaba. Se había cansado de hacer obras que exploraban las drogas, la violencia y otros problemas sociales que los estadounidenses relacionaban con su patria y en los bananos encontró una mina de oro.
La SMFA otorgó a Fuenmayor una beca de viaje en 2013 y el artista utilizó el dinero para visitar una finca bananera en Colombia. Varias piezas incluidas en "Mitologías tropicales" provienen de su experiencia en ese lugar.
Los administradores de la hacienda Santa Cruz de Papare a orillas del río Amazonas [sic] deben de haber quedado perplejos cuando el artista les presentó su propuesta: colgaría varias arañas victorianas de las plantas de banano y las encendería durante la noche. Los anticuarios a quienes les pidió prestadas las arañas de luces deben de haber quedado desconcertados. Al parecer, todos aceptaron.
Su video "Proyecto Papare" documenta su trabajo. Es, en parte, un documental de cada día y, en parte, realismo mágico. Comienza con fragmentos de la vida cotidiana en la plantación: trabajadores cortando frutas con sus machetes, bananos verde limón mientras son lavados y transportados en camiones. Cuando las arañas llegan en cajas de cartón, Fuenmayor y su cuadrilla se disponen a colgarlas. La luz del sol relumbra a través de los cristales; los bananos verdes se destacan entre ellos. Al fin anochece y se encienden las arañas, lanzando su luz sobre los bananos y sus grandes hojas en forma de abanico.
Es totalmente ridículo. Y divertido y bastante tierno. El humor radica en la contraposición de culturas y ambientes: la luz que estos relumbrantes ejemplos de refinamiento europeo arrojan sobre esta finca tropical sólo es suficiente para revelar lo desfasados que están los unos de los otros.
Las fotos de arañas luminosas, "Génesis I" y "Génesis VI", tienen un tinte verde oscuro metálico, un brillo de opulencia que hace que el contraste entre la araña y la fruta sea menos irritante; después de todo, ambas son pruebas de fecundidad.
Todas las obras se ocupan de tensiones colonialistas difíciles de manejar, a veces invirtiéndolas. El fantástico dibujo "El invitado inesperado" representa al trópico entrometiéndose en las cuestiones de la alta sociedad, de la misma manera en que los constructores del imperio y las empresas se entrometieron en el trópico.
Mediante el uso del carboncillo, Fuenmayor ágilmente dibuja los detalles más sutiles de un salón en el Palacio de Buckingham, un cuarto con espejos enormes y frágiles arañas. Es una prueba irrefutable de los despojos del imperio, un lugar tan preocupado por su propio esplendor que sería imposible reposarse allí.
Ni que en todo caso se pudiera: una palmera se entromete violentamente por una ventana y ocupa el centro del cuarto. Su follaje cosquillea el borde de un diván y roza ligeramente la superficie de una mesa cubierta con un espejo. Es una mezcolanza misteriosamente absurda de interiores y exteriores, el boato del poder y las fuerzas de la naturaleza.
La pieza central de la exposición es "Apocalipsis magno", el magnífico dibujo al carboncillo de 3 metros de alto, con una araña de cristal resplandeciente colgada de un manojo de bananos. Las luces estallan como bombillos a medida que los bananos suben desapareciendo lentamente en la oscuridad. Fuenmayor es un maestro del carboncillo. Se las ingenia para extraer elocuentes claroscuros delicadamente refinados de un medio polvoriento y poco fiable.
El artista se inspira en la película Fitzcarraldo (1982) de Werner Herzog, en la que un industrial irlandés emplea a trabajadores indígenas peruanos para que jalen un buque de vapor con el objeto de rodarlo al otro lado de una montaña con el fin de transportar caucho, que él tiene la intención de vender para construir un teatro de ópera en el Perú. La película satiriza la extravagante miopía cultural de los occidentales que invierten en sociedades ajenas a las propias.
Para los británicos, "miopes" equivalen a nuestros "cegatos". "Miopía tropical", el dibujo de Fuenmayor, sitúa un foróptero (la máquina con varios lentes parecida a una máscara que utilizan los optometristas para medir la vista de los pacientes) en contraste con un terreno de vegetación tropical exuberante.
El dibujo es encantador y extraño; sin embargo, el concepto es demasiado pretencioso y esta sola pieza resulta un poco forzada. Fuenmayor sopesa las repercusiones históricas de lo que significa ser colombiano y vivir en los Estados Unidos. Como lo demuestran la mayoría de sus obras en esta exposición, es más complejo (y mucho más sustancioso) que un juego de palabras.
GONZALO FUENMAYOR: Mitologías tropicales
En: Museum of Fine Arts, 465 Huntington Ave., hasta el 13 de septiembre, 617-267-9300, www.mfa.org